historia
Este proyecto no nació en una oficina, sino en medio de una fiesta. Nos dimos cuenta de que, aunque todos aman las fotos, lo que realmente falta en los eventos es algo que rompa el hielo. Así que decidimos crear un espacio donde cualquiera pudiera ser el protagonista por unos minutos.
La idea era simple: ¿Por qué conformarse con una selfie cuando puedes tener una "boda" completa? Empezamos a armar nuestro propio kit de emergencia para novios improvisados: conseguimos el ramo perfecto, el velo, el saco y la corbata, buscando que nadie tuviera que preocuparse por el outfit para salir bien en la foto.
Desde el primer día, nuestro objetivo ha sido que la gente se lleve algo real. Por eso, no solo prestamos los accesorios y tomamos la foto, sino que entregamos ese certificado de boda que se convierte en el mejor recuerdo de la noche.
Hoy, nuestro stand es el lugar donde los novios reafirman su amor, los amigos se casan de broma y todos se llevan una prueba de que esa noche la pasaron increíble.

